Napoli (pizza fritta – deep fried pizza)

Napoli

(English version below In English)

¿Habéis preparado las maletas? ¿Tenéis el estómago lo suficientemente vacío? Pues vámonos a Nápoles.

No sé cómo habrá sido vuestra experiencia si habéis estado allí, pero mis primeros momentos en Nápoles fueron una mezcla de asombro y arrepentimiento. Llegamos por la noche, tras 2 horas y mediade viaje en un tren infernal que partió de Roma, acoplados como pudimos en el descansillo entre vagones. Antonio, el dueño del B&B donde nos hospedamos, nos recomendó coger un taxi para llegar, y visto el panorama a la salida de la estación, seguimos sus indicaciones sin duda alguna. El paseo fue impresionante. Las calles de Nápoles parecían oscuras, vacías, sin vida. Cuando el taxi enfiló por la cuesta de Montecalvario pude sentir la tensión en el rostro de Herra K, por aquellas calles negras, con madonnas iluminadas por neones en las esquinas. El coche se detuvo frente al portón de un antiguo palacio, convertido en una corrala de vecinos, sucio, viejo, amenazante. Efectivamente allí era. En ese momento empecé a pensar en dónde nos había metido (sí, yo, porque como siempre la movida era mi culpa), a mí y a mi escrupuloso finlandés. Parecíamos dos criaturas perdidas en otra dimensión con nuestras maletas, cuando el taxista señaló los buzones para que buscáramos la planta. ¿Qué planta? Si no hay luz en las escaleras… Sintiendo el peso de la responsabilidad sobre mis hombros, empecé a subir a ciegas por aquellos peldaños medievales hasta que di con la puerta correcta. Llamé al timbre con el dedo tembloroso temiéndome lo peor. La enorme puerta se abrió descubriendo una luz blanca, cegadora, y Antonio apareció cual San Pedro dándome la bienvenida al paraíso. Sí, era un palacio, uno de verdad, y Antonio fue el mejor anfitrión que hayamos tenido jamás.

Napoli

El día que nos íbamos, Antonio nos refirió un conocido dicho napolitano: «En Nápoles se llora dos veces, una cuando llegas y otra cuando te vas». No podía ser más cierto. No hicieron falta 24 horas para que me enamorara perdidamente de esta ciudad maravillosa, decadente, llena de historia y locales vibrantes, y de su gente, tan hospitalaria y sencilla. Y por supuesto de su gastronomía, la cuna de la pizza y de la mozzarella, del babá, la sfogliatella, del ragú napolitano.

Napoli

No nos dió tiempo a investigar como habríamos querido, y un bichejo inoportuno me impidió cometer excesos, pero no me quedé con hambre. Probé el mejor ragú de mi vida en Tandem, cocinado a fuego lento durante 18 horas; los helados perfectos de Gay-Odin (sí, en serio) y la «vera pizza napoletana», en varias ocasiones. Me quedé con las ganas de probar la «pizza fritta», un plato tradicional napolitano que pensé mi estómago no podría procesar en aquel momento, pero eso no me impidió darme una vuelta por Di Matteo y observar a sus cocineros en plena acción. Y las colas de napolitanos esperando su ración de pizza fritta en el que dicen es el «rey».

Napoli

Y como me quedé compuesta y sin fritanga, la preparo hoy, y prometo volver a Nápoles y a Di Matteo, a por mi pizza fritta y a por todo lo demás.

Napoli

En esta ocasión he utilizado la receta de masa de pizza de Bertinet, sustituyendo una parte de harina de fuerza por durum (para 4 bolas: 375 gr de harina de fuerza, 125 gr de harina durum, 5 gr de levadura seca de panadero, 320 ml de agua, 50 gr de aceite de oliva, 10 gr de sal), pero podéis utilizar esta también.

Pizza fritta

Pizza fritta con salami y ricotta

Ingredientes (para 1 pizza):

1 bola de masa de pizza
Mozzarella rallada
Unas lonchas de salami
1 ó 2 cucharadas de ricotta
2 cucharadas de salsa de tomate
Albahaca fresca
Aceite de girasol

Modus operandi:

1. Estira la masa de pizza sin dejarla muy muy fina. Reparte los ingredientes del relleno en una mitad del círculo y cierra la pizza colocando la otra mitad encima y apretando bien los bordes (este paso es fundamental ya que no puede entrar aceite en la pizza durante la fritura).

2. Pon una sartén al fuego con aceite suficiente para cubrir la pizza y fríela cuando el aceite esté bien caliente. Cuando esté dorada, colócala sobre un papel absorbente durante un momento y sírvela inmediatamente.

Buon appetito!

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Pizza fritta

Naples

Did you prepare your suitcases? Is your stomach empty enough? Then let’s go to Naples!

Napoli

I don’t know about other people’s experiences, but my first moments in Naples were a mix of astonishment and regret. We arrived late, after two hours and a half in an infernal train from Rome, laying in the landing between cars. Antonio, the owner of the B&B where we stayed, recommended us to pick a taxi, and after we had a quick view outside, we didn’t hesitate to follow his instructions. The ride was impressive. The streets of Naples seemed to be dark, empty, lifeless. When the taxi drove over the Montecalvario uphill I could feel the tension in Herra K’s face, all the way through those black streets, with neon illuminated madonnas in the corners. The car stopped in front of the giant gate of an old palace turned into a dirty, old and threatening courtyard. That was the place indeed. In that moment I started blaming myself for the scene and for dragging my fussy Finn with me. We looked like two creatures lost in another dimension, with our suitcases, when the taxi driver pointed out the mailboxes for information. What floor? There is no light in the stairs… Feeling the weight of the responsability over my shoulders, I started to climb the medieval stairs until I found the right door. I rang with my flickering finger, expecting nothing good. The huge door opened, dazzling me with a brilliant white light, and Antonio appeared like a St. Peter welcoming me through the gates of paradise. Yes, that was a palace, a real one, and Antonio happened to be the best host ever.

Napoli

The day we left, Antonio told us about a Neapolitan saying: «People cry in Naples two times; once when they arrive and again when they leave». He couldn’t be more accurate. I didn’t need 24 hours to fall in love deeply with this wonderful city, decadent, full of history and vibrant streets and hospitable and modest people. And of course, with their gastronomy, the kingdom of pizza and mozzarella, the babá, the sfogliatella, the Neapolitan ragú.

Napoli

We didn’t have enough time to investigate as I would have liked, and an inopportune virus didn’t allow me to eat several things, but I wasn’t hungry. I tried the best ragú ever in Tandem, slowly cooked for 18 hours; we went for the perfect ice creams of Gay-Odin (yep, really), and enjoyed the «vera pizza napoletana» in several occasions. I couldn’t try the «pizza fritta» (deep fried pizza), a traditional Neapolitan dish that my stomach wouldn’t have processed in that moment; but that didn’t stop me for going around Di Matteo and check their cooks making it. And the queues of locals waiting for their portion of pizza fritta, not in vain they call it «the king».

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I holded that grudge since then so I decided to make it at home, but I promise to go back to Naples and Di Matteo, for my pizza fritta and everything else.

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This time I’ve used the Bertinet’s recipe for pizza dough, changing a part of bread flour for durum (for 4 balls: 375 g bread flour, 125 g durum flour, 5 g easy-blend dry yeast, 320 ml water, 50 g olive oil, 10 g salt) but you can use this one as well.

Pizza fritta

Pizza fritta with salami and ricotta

Ingredients (makes 1 pizza):

1 pizza dough ball
Some grated mozzarella
Some salami slices
1-2 tbsp ricotta
2 tbsp tomato sauce
Some fresh basil leaves
Sunflower oil, for deep frying

Modus operandi:

1. Roll the dough out to get the pizza base, but don’t make it too thin. Spread the rest of ingredients over half of the circle, and close the pizza covering the filling with the other half. Close it tightly (this is the most important step of the recipe, the pizza will be ruined if the oil goes inside).

2. Pour enough sunflower oil to cover the pizza in a deep frying pan. Heat it up and fry the pizza when the oil is hot enough. When it’s golden, place it on a kitchen paper for a moment and serve it immediately.

Buon appetito!

Napoli

5 comentarios en “Napoli (pizza fritta – deep fried pizza)

  1. Ostras, ¡una pizza frita como un buñuelo! Nunca había visto esta receta, así es que me la llevo puesta, con tu permiso 😉
    De Nápoles te diré que a mí me dejó un sabor agridulce: después del shock inicial y tras sobrevivir al tráfico del primer día (¡milagro!), acabé cogiendo el gustillo…
    Besotes

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  2. ¡Nápoles! Nunca he estado en Italia, salvo hace milenios que estuve en Roma con motivo de mi mayoría de edad… y otros motivos. Pero hace tanto de aquello, que ni lo cuento como visita.
    Dile a Herra K que la vida no es vida sin un poco de emoción. Sin ese sinsaber qué te vas a encontrar. Entiendo que él sea nórdico, pero un poco de improvisación no le viene mal a nadie.
    Magnífica la pizza frita. Hace poco leí, u oí, o vi… no sé, sobre la pizza frita. Yo no sabía que tal cosa puediera existir, y mira que mi imaginación no conoce límites.
    Oyes, magnífico el trozo ese de pizarra sobre el paño gris sobre la mesa negra. Me has dejado muerto matao.

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  3. vaya historia!!!1 Puedo imaginármela paso a paso…desde luego Italia tiene muchos rincones fascinantes, y Nápoles es uno de ellos!!
    espero que ya estés del todo recuparada y tomo nota de la receta porque mi piace tantissimo!!!
    besote!
    Flor

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  4. Pues precisamente la tengo aquí, recién vaciada, y ni la bajo al trastero, que el sábado la montamos de nuevo.

    Ah, ¡¡¡que hablábamos de ti!!!

    Qué entrada más bonita, qué genial leerte, en serio, ¡¡qué cuqui!! 😀

    Y qué pasasa la pizza frita, con ricotta, y harina durum (sí, vale, no sé lo que es). Buah cuando me invite (sin S) a Cardamomoland, me pido una de estas.

    PD: Yo no he estado, pero mis padres salieron huyendo de Nápoles, les intentaron robar al poco de estar, y al ratito lo mismo, un coche les persiguió e intento hacer algo raro.
    PPD: Peeeeeeeeeeeero, eran otros tiempos. Y lo digo de verdad, otros-otros.
    PPPD: ¿Has visto Bienvenidos al Sur? ¡Tienes que verla! Sale la frasecita que os dijo Antonio 😛
    PPPPD: ¡¡Y qué fotitos!! Pido sesión privada!!
    PPPPPD: QUé digo, pido, ¡exijo!
    PPPPPPD: Jolín, a veces Herra y el taster parecen el mismo… Jolín, este coges un hotel, se mira el Google Maps de arriba a abajo, y si en la calle ve un tipo raro, cambiamos el hotel.

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  5. Yo no he bajado más al sur de Roma, pero me han contado lo mismo que tú de Nápoles y no me extraña nada, no sé… creo que hay un poso de historia en algunas ciudades que pasaron por mejores momentos que se repite, me explico, una historia muy similar a la tuya es lo que me ocurrió en lugares como Estambul, Budapest o Atenas… lo de El Cairo ya es punto y aparte, que llegué en pleno Ramadán y tarde un par de días en creerme que aquello era una ciudad y no el manicomio más grande del mundo.

    En cuanto a la receta… me has dejado loco, no tenía ni idea siquiera de su existencia. ¡Menuda bomba!, me encanta.

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