Menú de Navidad – primer plato (beetroot and raspberry vinegar soup with cheese and thyme tosta)

(English version below).

Tardes pero seguros, ha llegado la Navidad a Cardamomoland. Antes de entrar en materia quiero reseñar que estoy encantada con vuestros comentarios de la última entrada. Me parece estupendo que os haga tanta gracia que me dé castañazos en el hielo. Yo también os quiero. Por eso os iba a animar a que tuneárais esta receta con un chorrito de cualquier producto etiquetado con “manténgase fuera del alcance de los niños”… pero luego he pensado que realmente no tengo ni idea de quién lee estas cosas y, por si las moscas, casi mejor que hagáis la receta tal cual, sin aliños.

En fin, al lío. Este año hemos decidido proponeros un menú de navidad en tres entradas (primero, segundo y postre) que llegarán antes de Nochebuena. Esta es la última antes de que nos vayamos a la madre patria a pasar las fiestas, las otras dos llegarán por cortesía de la herramienta de programación de entradas de WordPress, si no se ha ido de vacaciones.

El menú se compone de un primero y un segundo ligeritos y un postre más que contudente, pero en una porción pequeña. Lo he decidido así porque me imagino que en vuestras casas, al igual que en la mía, lo de menos son los platos principales, con lo que se nos va la olla es con el picoteo. Y si ponemos en la mesa un pavo que no coja en la bandeja nadie se va a comer los turrones, y luego acampan en tu despensa, crecen, se reproducen y mueren (esto último no es una afirmación empírica).

La receta del primer plato es una crema de remolacha con un punto de vinagre de frambuesa muy rico, que va acompañada de una tosta caliente de queso de cabra y tomillo fresco. La crema la podéis servir caliente, templada o fría; a mí que no me van demasiado las cremas calientes me pareció que estaba muy buena, y al día siguiente fría me gustó todavía más. Podéis cambiar las tostas poniendo el queso directamente sobre la crema y acompañando con picatostes.

Feliz Navidad.

Beetroot soup

Crema de remolacha con vinagre de frambuesa y tosta de queso y tomillo

Ingredientes (para 8-10 personas):

500 grs de remolachas
200 grs de patatas
700 ml de caldo de verduras
4 cucharadas de vinagre de frambuesa
150 grs de crème fraîche
1 puerro
1 diente de ajo
Un puñadito de piñones
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Para las tostas:

1 barra de pan
400 grs de queso de cabra suave
Tomillo fresco

Beetroot soup

Modus operandi:

1. Precalienta el horno a 200 C.

2. Lava bien las remolachas. Colócalas sin pelar en una fuente de horno con un par de cucharadas de aceite de oliva. Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea las remolachas hasta que estén tiernas (el tiempo depende del tamaño de las remolachas, éstas eran pequeñas y tardaron 45 minutos).

3. Pela y trocea el ajo y las patatas. Haz lo mismo con las remolachas. Pica el puerro. Pon una olla mediana al fuego y cubre la base con 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva. Fríe el puerro y el ajo con una pizca de sal. Cuando estén listos añade las patatas y las remolachas. Vierte el caldo de verduras y déjalo cocer todo junto hasta que las patatas estén tiernas.

4. Añade el vinagre de frambuesa y tritura la crema. Corrige de sal. Agrega la crème fraîche y mezcla con unas varillas hasta que el color de la crema sea homogéneo.

5. Precalienta el horno a 200 C, en la opción gratinador. Corta una rebanada de pan por persona y ponlas a tostar en el horno solamente por una cara. Cuando estén doradas, sácalas y cúbrelas con queso picado (colócalo sobre la cara tostada). Apaga el horno y mete las tostas con el queso durante un minuto, para que se funda un poco.

6. Coloca unas hojas de tomillo fresco sobre el queso. Sirve la crema en copas, caliente o fría, decorada con unos piñones y unas gotas de aceite de oliva, y acompáñala con las tostas de queso de cabra.

¡Qué aproveche!

*****

Beetroot soup

Christmas menu – starter

A bit late but here we are, Christmas has arrived to Cardamomoland. Before we go into today’s recipe I wanted to say I’m delighted with the comments of the last post. I feel so good when I see you think it’s funny that I had a little situation with the ice… I love you too. That’s why I was going to suggest you to cheer this recipe up with something labeled with “ keep away from small children”… but then I’ve been thinking twice and because I really don’t know who is reading this, I’ll tell you to follow the recipe and cook it just this way. No extra seasoning.

Well, let’s go back to what matters today. This year we’ve decided to cook a full Christmas menu in three posts (starter, main course and dessert) that will be published before Christmas. This is the last post before we leave to Spain for our holidays, so the other two will come if WordPress behaves.

This menu is based on a light starter and main course and a bit heavier dessert, but in a small portion. I thought it’s a good idea not to serve big portions or excessively satiating courses because I can imagine that in your houses, like in mine, we go crazy with the little things (canapés, snacks, sweets and so on).

The starter recipe is a beetroot soup with a tasty pinch of raspberry vinegar, and a slice of delicious toasted bread with warm, spicy goat cheese and fresh thyme. The soup can be served hot, warm or cold; I’m not a big fan of hot vegetable soups and still it felt really tasty (cold was even better in my opinion). You can change the tostas for croutons crumbling the cheese straight on the soup.

Merry Christmas.

Beetroot soup

Beetroot and raspberry vinegar soup with cheese and thyme tosta

Ingredients (serves 8-10):

500 g beetroot
200 g potatoes
700 ml vegetable stock
4 tbsp raspberry vinegar
150 g crème fraîche
1 leek
1 garlic clove
A handful of pine nuts
Extra virgin olive oil
Salt

For the tostas:

1 baguette
400 g mild goat cheese
Fresh thyme

Modus operandi:

1. Preheat the oven to 200 C.

2. Wash the beets carefully. Place them in an oven dish with a couple of tablespoons of olive oil. Cover the dish with folio and roast the beets until tender (the time depends on the size, the ones I used were small and it took around 45 minutes).

3. Peel and chop the garlic and the potatoes. Do the same with the beets. Julienne the leek. Heat a medium-sized pot and pour 2-3 tablespoons of olive oil into it. Fry the leek and the garlic with a pinch of salt. When they are ready, add the potatoes and the beets. Pour the stock into the pot and let it all cook together until the potatoes are tender.

4. Add the raspberry vinegar and blend the soup. Check the salt and add more if necessary. Incorporate the crème fraîche and mix with a whisk until the colour of the cream is even.

5. Preheat the oven to 200 C in the grill option. Cut the baguette into slices (one per person) and toast them in the oven, only on one side. When they are golden, take them away and place the crumbled cheese all over the toasted side. Turn the oven off and introduce the tostas for one minute, so the cheese melts a bit.

6. Garnish the cheese with some fresh thyme leaves. Serve the soup in glasses, warm or cold, decorated with some pine nuts and couple drops of olive oil. Place one tosta on the edge of every glass.

¡Qué aproveche!

12 comentarios en “Menú de Navidad – primer plato (beetroot and raspberry vinegar soup with cheese and thyme tosta)

  1. una buena propuesta y que color mas atractivo que tiene la crema de remolacha¡
    Buen viaje y espero que disfrutes de la madre patria y espero que no pilles hielo aqui jajja
    Buenas fiestas
    un besote

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  2. Oh, ¡¡no nos des las gracias!! Tú simplemente, hazlo a menudo, cuéntanoslo, y si es posible, trae pruebas!! ¡Gracias a ti, por compartir las cosas buenas!

    No sé si eso de segundo ligerito va conmigo, ¡pero me apunto a tu menú! 😛
    En mi casa se nos va la mano en todo, pero cada uno tiene su campo experto (el taster se llena con el picoteo y no come más, mi madre repite tres veces del principal pero apenas prueba el resto, yo picoteo de todo pero reservo todas mis armas para el postre y mi padre… mi padre come un poquito poquitísimo de cada cosa, vive de su imagen, claro).

    Esta crema no triunfaría en mi casa, no se sirven en Navidad. Pero para otras fechas me encanta, y siempre tengo vinagre de frambuesa en casa, ¡por supuesto! Incluso pienso que tal vez esta semana caiga, porque menos las remolachas, tengo de todo en casa, y la crème fraîche tengo que acabarla ya 🙂

    Pues no me enrollo más, me copieteo en la libreta la receta y me quedó aquí esperando el segundo 😛

    Un beso!!!!!!!!!!!

    PD: Mi novio sí que las lee, en medicamentos, instrucciones de electrodomésticos, bolsas y demás, y luego me dice que no puedo usarlo.
    PPD: Es mentira, mi padre no vive de su imagen.
    PPPD: Bueno, eso ya te lo imaginabas como certeza.
    PPPPD: No creas que no he apreciado esa idea de servirlo en copas, me parece supermegaideal, ¿por qué no se me ocurren a mí estas cosas si no las copio de alguien? 😛

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    1. #@x&?!!! Pues eso.

      A nosotros también se nos va la mano y a mí se me suele ir especialmente con el picoteo y el marisco. A los turrones no llego nunca y el principal depende mucho de la pinta que tenga (lo de sacrificar una estría en el estómago tiene que estar justificado: pavo no, solomillo ou yeah).

      Pues dale caña, está bien buena. Y quien dice Navidad dice 27 de diciembre o 14 de enero. Por qué vamos a comer según que cosas sólo en Navidad? Pues no. A partir de ahora marquesas todo el año.

      Un beso!

      P.d.: Hace bien, se ve que es un tío prudente que decora pannacottas.
      P.p.d.: Jo 😦
      P.p.p.d.: cómo que qué? Yo me creo todo lo que tú me dices…
      P.p.p.p.d.: Y no te has dado cuenta de que son las mismas del trifle selva negra? Estás perdiendo facultades 😛

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  3. Te aseguro que no es peloteo, es una de las mejores y más sorprendentes y apetitosas recetas que he visto en mucho tiempo. ¡Me encanta!.
    En cuanto a lo de que se reproducen y mueren… de lo último tampoco estoy seguro, ya he dicho que creo que tengo peladillas de 1984, esas bolitas blancas sin fecha de caducidad que junto con las cucarachas será lo único que quede tras un apocalipsis nuclear.

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    1. Ou yeah! Gracias por ese comentario, es de subidón.

      Bueno, lo de las peladillas es de expediente X, se merecen un tratamiento diferente. Sin duda alguna el sol se extinguirá y seguirá habiendo peladillas en algún lugar de la galaxia…

      Un besote.

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  4. ¡Ay, como me alegra que seas de las mías! Me llevó años convencer a mi madre y a mi tía (antes cenábamos las dos familas numerosas juntas, así que imagina el tropel de gente, sobre todo cuando mis hermanos y primos empezaron a aparecer con novias/novios. En un golpe de lucidez de ambas, decidieron separarse; sobre todo porque no cabíamos en ningún sitio) de que redujeran un poco el número y cantidad de entrantes para que el plato principal no se convirtiera en el menú y cena de las dos semanas siguientes. Me hicieron caso, pero aún así, plato principal y turrón hay para varios días.
    Si yo soy tradicional, mi madre es una integrista. Yo le pongo de entrante una crema rojacasimorada, y bueno, llego a aquella república de un guantazo. Pero mi vecino seguro que la aprecia 🙂 Ya sabes que me prometió invitarme a cenar cuando volviera a aquella república.

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    1. Bueno, es que si el plato principal y el turrón (y las peladillas*) no durasen hasta un par de semanas después del día X no serían unas navidades. Al menos no unas navidades españolas, que se nos va la olla cocinando como si fueran las últimas de nuestra vida.

      Lo de tu madre lo puedo entender, si yo se la pongo a los míos me desheredan fijo, porque el entrante es marisco sí o sí (y yo no me quejo, faltaría más!). Me alegro de que te guste como propuesta para tu vecino, espero que dé sus frutos 😛

      *Las peladillas de hecho duran un par de años (son las mismas navidades tras navidades, sólo las cambian de plato).

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