(English version below
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Queridos lectores, estoy oficialmente de vacaciones. He vendido mi alma al diablo y mañana vuelvo a embarcarme de nuevo con ESA compañía infernal en lo que seguro va a ser una aventura digna de desatar la furia del kraken que llevo dentro. Pero antes, una dosis de frikadas culinarias para aliviar la tensión del previo.
Con la tarta medieval de cerdo confesé mi devoción por Canción de Hielo y Fuego y Juego de Tronos, y desde hace ya tiempo tenía una extraña obsesión por probar uno de los productos que aparecen con más frecuencia en la saga: los pasteles de limón de Sansa. La señora N y el capítulo primero de la nueva temporada, donde se vuelven a mencionar (aquí, 0:19), me dieron el empujón definitivo para releer el manual de Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer y ponerme a hornear. Investigando por ahí descubrí que tienen 3 ó 4 recetas distintas de los pasteles de limón y terminé decantándome por la del libro porque fue la primera a la que eché el ojo.
Después de probarlas creo que es importante destacar 4 aspectos:
1. Están muy buenos.
2. No son realmente unos pastelitos, son galletas, tiernas por dentro y algo crujientes por fuera.
3. En la receta del libro no lo aclaran, pero las autoras en su blog recomiendan añadir algún líquido, porque si no la masa se hace complicada de manipular (decidí añadir el zumo de 1 limón grande, que aparece en la lista de ingredientes con un asterisco).
4. En mi imaginación estos pasteles eran tiernos, jugosos y con una decoración digna de Sansa Stark, y no me quedaré con las ganas de preparar mi versión propia. Así que los pasteles de limón de Sansa forman parte desde hoy de mi lista de promesas.
Estos pasteles-galletas están inspirados en una receta de pasteles de limón de la época isabelina extraída del “Lucayos Cookbook” de 1.690.
Pasteles de limón de la época isabelina (Elizabethan lemon cakes)
(Receta de Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer, extraída del libro “Festín de Hielo y Fuego”).
Ingredientes (para 36 pastelitos):
2½ tazas (320 grs) de harina, y algo más si es necesaria
2 tazas (420 grs) de azúcar blanquilla
6 cucharadas (85 grs) de mantequilla sin sal
La ralladura de 2 limones
1 huevo
2 yemas de huevo
1/3 taza (43 grs) de azúcar glass
1½ cucharadita de leche
(*)El zumo de un limón grande recién exprimido
Modus operandi:
1. Precalienta el horno a 350 F (175 C) y engrasa una bandeja de hornear.
2. En un cuenco grande, mezcla la harina y el azúcar blanquilla. Corta la mantequella y agrégala, junto con la ralladura de limón, el zumo (*), el huevo y las yemas. Mezcla bien, añade más harina si es necesario, hasta que la masa sea fácilmente manejable y no esté pegajosa.
3. Divide la masa en bolas de 1 pulgada (2-3 cm) de diámetro y colócalas sobre la bandeja engrasada dejando un espacio de unas 2 pulgadas (5 cm) entre ellas, para que puedan crecer en el horno.
4. Hornea los pastelitos durante 15 minutos, hasta que se empiecen a dorar. Déjalos enfriar durante 1 minuto antes de pasarlos a una rejilla.
5. Mezcla el azúcar glass con la leche para conseguir una glasa cremosa. Una vez fríos los pastelitos, utiliza una cuchara para decorarlos con la glasa.
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One more of geek stuff
Dear readers, I’m officially on holidays. I’ve sold my soul to the devil and tomorrow I’ll board again one of THAT infernal company’s planes to live one new adventure that will for sure release the kraken that lives inside me. But before that, a little dose of culinary-geek stuff to relieve the stress of the previous day.
I already confessed my devotion for A Song of Ice and Fire and Game of Thrones with the medieval pork pie, and for a long time I have had a strange obsession with one of the products that appear more frequently in the saga: Sansa’s lemon cakes. Señora N and the first episode of the new season (here, 0:19) gave me the kick I needed to re-read the book by Chelsea Monroe-Cassel and Sariann Lehrer and start baking. I made a little investigation and I discovered that they have 3 or 4 different recipes for the lemon cakes and I ended up choosing the one from the book because it’s the first I saw.
After trying them I think it’s important to point these 4 aspects:
1. They are delicious.
2. They are not really cakes but cookies, chewy inside and a little crunchy outside.
3. In the recipe of the book it doesn’t mention this, but the authors recommend in their blog to add some liquid, otherwise the dough is really hard to handle (I decided to add the juice of 1 large lemon, it appears marked in the ingredients list).
4. In my imagination, these cakes were soft, juicy and decorated in Sansa’ style. I’ve decided I will try my own version, so Sansa’s lemon cakes belong to my promises list from today.
These cakes-cookies are inspired by an Elizabethan lemon cakes recipe from the “Lucayos Cookbook”, 1690.

Elizabethan lemon cakes
(Recipe by Chelsea Monroe-Cassel and Sariann Lehrer, from the book “A feast of ice and fire”).
Ingredients (makes 36 cakes):
2½ cups (320 g) flour, plus more as needed
2 cups (420 g) granulated sugar
6 tbsp (85 g) unsalted butter
Grated zest from 2 lemons
1 egg
2 egg yolks
1/3 cup (43 g) confectioner’s sugar
1½ tsp milk
(*)The juice of one large lemon, freshly squeezed
Modus operandi:
1. Preheat the oven to 350 F (175 C) and grease a large baking sheet.
2. In a large bowl, combine the flour and the granulated sugar. Cut in the butter, add the lemon zest, the juice(*) and the whole egg and yolks. Mix thoroughly, adding more flour as needed, until the dough is no longer sticky and can be easily shaped by hand.
3. Roll the dough into balls about 1 inch (2-3 cm) across and place them on a prepared baking sheet at least 2 inches (5 cm) apart, giving them room to spread as they bake.
4. Bake for 15 minutes, until the tops are slightly golden. Allow the cakes to cool for a minute before moving them to a cooling rack.
5. Mix the confectioner’s sugar and milk to a smooth consistency. Once the cakes have cooled, use a spoon to drizzle the icing over the cookies.


¡¡Claro que sí!!
¿¿Qué sería de los pequeños profesionales que empiezan si no se les diera una segunda oportunidad?? Algún niño en Nepal recibirá unos huevos de Pascua que jamás se imaginaría que le llegarían a él.
Me acuerdo cada cierto tiempo de tu tarta medieval, ¡y todavía no la he preparado! Qué penorra me doy…
De estos pastelitos, además de ese nombre tan de novela, destaco el primer aspecto. Con ese me vale, de verdad, no hacía falta que te esmerases tanto.
Qué polivalente eres, Macarena, que eres capaz de cambiar tus fotos claras y coloridas, por una como esta, adaptando la luz y el menaje para que nos sintamos en 1690.
Una crack, eres, tú deberías salir en la tele o algo (guiño-guiño)
Un besito!!!!!!!
PD: Difruta muy muy muy muy mucho de tus vacaciones!! 😀
PPD: Y si te pierden la maleta y necesitas pijamas, ¡llámame!
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Bueno, que no he dicho nada al respecto, pero sabes que he observado y que valoro como el oro blanco que hayas publicado DOS veces en abril.
¡¡Dos veces!! ¡¡Lo nunca visto!!
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Sí, Paula, yo estoy que no quepo en mí de gozo. ¡Lo nunca visto! ¡El más difícil todavía! ¿Tendrá fiebre? ¿Le habrá afectado la noche perpetua de Cardamomoland? ¿Será que se ha vuelto demente por la venta de Nokia a Microsoft? Algo le pasa. No creo que se vaya de vacaciones, se va una cura de reposo. 🙂
Lo malo es que, como no tenga entradas por ahí escondidas, tendremos que esperar por lo menos un mes más. Usease, pa mediaos de mayo… o finales. No lo voy a resistir, no voy a poder, no voy a poder.
Agradezco en el alma que el libro (imagino que el que mencionas) esté en español, y no en ese otro idioma cruel. ¡Gracias!
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Flipo, no me había fijado yo en esos pastelitos de limón! Al menos en la serie (no he leído los libros) Sansa se pasea como alma en pena… (cuando hacen un corte de pelo drástico a tu padre, se chimpan a casi toda tu familia, matan a tu perro y te casan con un enano – aunque sea simpatico -, es como para andar algo ausente…)
Me encantan las frikadas y los dulces, así es que me quedo con esta versión de pastelitos-galleta y espero la tuya!
Buenas vacas 😉
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Your game room, living room or basement will never
be the same. You will enjoy of a private phone to be in contact
with your clients. Tracking your own personal spending could be a complex, time-consuming job.
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