(English version below
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¡Buenas tardes! Ya estoy aquí, como dice Paulita, con la entrada de abril. Prometo que esto no se va a convertir en rutina, es que últimamente no paro con el pico y la pala, entre otros avatares del destino. Antes de meterme en faena, quiero pediros un minuto de silencio por el tercero en discordia. Nuestro pequeño HdeP murió hace unas semanas, pero se fue muy dignamente al purgatorio de los portátiles con su última cena calentita. Al final la pasta de las horas extras no ha ido a parar exclusivamente a las sesiones de fisioterapia, hemos tenido que adquirir un sucesor que me trae por el camino de la amargura.
Dramas informáticos aparte, tengo chismes que contaros. Alguno ya se habrá percatado por aquí de que no me gusta hablar de los restaurantes en los que trabajo, pero en estas últimas semanas de matarón laboral ha sucedido algo que tengo que vomitar, para no gastarme lo que me queda en terapia (de la otra).
He vivido mi primera experiencia en la otra dimensión.
No sé si es que he tenido mucha suerte desde que empecé, pero nunca había visto nada igual. Queridos lectores, confieso que he trabajado unos días en una auténtica cocina del infierno. Vamos, que si se juntan Ramsay, Chicote y Sukula (su colega finés, mucho más relajado, todo hay que decirlo) y hasta el sueco este (que no me digáis que el hombre no tiene cara -y gomina- de dedicarse a otros negocios -la banca, malpensados-) tienen curro para un año. Hablando en plata, menos mal que en Helsinki no hay cucarachas (+100 puntos para Finlandia), porque si no las diez plagas bíblicas iban a parecer un capítulo de Pocoyó al lado de lo que se podía liar en esa cocina. En síntesis: mucho asco (¡ahco!). De todo.
Total, que ahora tengo un trauma, y es que no quiero comer fuera de casa. Da igual que después haya trabajado en una cocina donde se podía comer en el suelo tan ricamente. Pienso en aquellos frigoríficos y me pongo entre verde y amarilla, muy primaveral. El otro día fui a los Días Locos de Stockmann (locura rebajil colectiva) y en lugar de ropa o chocolataco bueno terminé comprando productos de limpieza.
En fin, algo bueno hay que contar y es que poco a poco voy encontrando de todo por estos lares. El último descubrimiento han sido las habas frescas, que aunque no eran nada del otro mundo, me supieron en este arroz a gloria bendita. Cuando llevas años sin comer habas frescas, ya te pueden vender un saco de guijarros, que tú tan feliz. Os prometo que las fotos no le hacen justicia a este arrozaco (sé que me faltó un hierbajito decorativo, tomillo por ejemplo, pero no me pidáis más…), estaba mortal.
Empedrado de arroz con chistorra
Ingredientes (para 2 personas):
200 grs de arroz bomba
750 ml de caldo de verduras
1 puñado de habas frescas peladas
1 puñado de guisantes
1 cebolleta
½ pimiento rojo
1 tomate pera maduro
60 grs de chistorra
1 diente de ajo
4-5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de hierbas provenzales
Unas hebras de azafrán
Pimienta negra molida
Sal
Colorante alimentario (opcional)
Modus operandi:
1. Vierte el aceite de oliva en una olla amplia y ponla a calentar a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente, añade la cebolleta y el ajo picado finamente. Agrega un poquito de sal y déjalos que se pochen durante un par de minutos. Añade el pimiento picado y deja cocinar unos minutos más.
2. Mientras tanto, trocea la chistorra a tu gusto y tritura o pica finamente el tomate. Añade la chistorra al sofrito, dale un par de vueltas e incorpora las habas, los guisantes y el tomate. Deja que el tomate se cocine durante 5 – 10 minutos. Pon a calentar el caldo de verduras en un cazo.
3. Agrega las hierbas provenzales, el azafrán y la pimienta al sofrito (no añadas más sal ahora, si el caldo está salado, nos podemos pasar). Si quieres darle más color al arroz, puedes añadir también un poco de colorante alimentario para paella (opcional). Añade el arroz y sofríelo durante unos minutos.
4. Cuando el caldo esté bien caliente, vierte medio litro en la olla del arroz y reserva el resto por si te hace falta. Deja que el arroz cueza a fuego lento – medio y ve agregando más caldo si ves que se va quedando seco (si queda un poco meloso, mejor). Corrige de sal. En 16-18 minutos estará listo.
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Infernal kitchens and other tales
Good evening! I’m back with the April’s post, as Paulita says. I promise this is not going to become my normal routine, I have my reasons to be away. The workaholic episodes are happening too frequently these days, plus some other little things. First of all, I would like to ask you for a minute of silence for the third of us. Our HP-baby died some weeks ago, he left to the laptop’s purgatory after its last supper. A very decent goodbye, I might say. Finally I had to use that extra money in something else than physiotherapy sessions, we had to get a successor, that is not adapting very well to this family.
Computer dramas apart, I have some gossip for you. If you are frequently around, maybe you have noticed that I don’t like to talk anything about the restaurants where I work. Today I will make an exception. In these last weeks of working marathon something has happened that I need to take away from me, throw it up or whatever. I don’t want to spend the last coins in some psychological therapy.
I’ve lived my first experience in the other dimension.
I don’t know if I’d been just too lucky until that moment, but I’d never seen anything like that before. Dear readers, I confess that I have been working for some days in a true hell’s kitchen. It was something so horrible that if Ramsay, Chicote (his Spanish fellow), Sukula (the Finnish one, a truly more relaxed man) and even this Swedish guy (don’t you think that with that face and hair gel he might be into some other kind of business? – I mean bank, of course!) join together to fix that place it would take about a year. Luckily there are no cockroaches in Helsinki (+100 points for Finland), otherwise the Ten Plagues would look like a kids game compared to what could be happening in that kitchen. Summing up, it was disgusting. Very much.
So now I’ve got a trauma, and I don’t want to eat out anymore. It doesn’t matter that after that experience I’ve been working in a super clean kitchen, I think about those refrigerators and I feel truly sick. Some days ago I went to Stockmann’s Crazy Days (some sales madness) and I ended up buying cleaning products instead of clothes or chocolates.
Anyway, there is something positive to say today and it’s that, little by little, I’ve been finding everything I need around. My last discovery were these fresh broad beans, and ok, they weren’t anything special, but they tasted heavenly to me in this rice stew. When you haven’t eaten them for years, they can sell you a bag of stones, and you’ll be happy anyway. I promise the pictures are not a proof of how good this dish was (I know it lacks some decoration, some thyme for example, but please, don’t ask for more…). It was simply delicious.
Rice with broad beans, peas and chistorra
Ingredients (serves 2):
200 g bomba rice
750 ml vegetable stock
1 handful of peeled broad beans
1 handful of peas
1 spring onion
½ red pepper
1 ripe plum tomato
60 g chistorra
1 garlic clove
4-5 tbsp extra virgin olive oil
1 tsp herbes de Provence
Some saffron threads
Ground black pepper
Salt
Paella food colouring (optional)
Modus operandi:
1. Pour the olive oil in a wide pot and warm it up at medium heat. When the oil is hot, add the spring onion and the garlic, finely chopped. Season with some salt and let it cook for a couple of minutes. Dice the pepper and add it too, and let it cook again for some minutes.
2 In the meanwhile, slice the chistorra and crush or chop the tomato. Add the chistorra, stir couple times and incorporate the broad beans, peas and tomato. Let the tomato cook for 5 – 10 minutes. Heat the stock up in another pot.
3. Add the herbes de Provence, the saffron and the pepper to the first pot (don’t add any salt now, if the stock is already salty you could ruin the stew). If you want some extra colour, you can use some paella food colouring (optional). Add the rice and fry it for some minutes.
4. When the stock is very hot, pour half a litre of it into the rice pot and set the rest aside (maybe you’ll need it later). Let the rice cook at low-medium heat and add more stock if it starts to look dry (it’s better if it looks a bit creamy). Check the salt. It will be ready in 16-18 minutes.
¡Qué aproveche!


Oh, otra pobre a la que timaron con un HdP. Al menos en portátiles es la caña, te sirve de microondas, de lo que se calienta. El mío algún día pasará a formar parte del mismo otromundo que el tuyo. Ahora, ¿dignamente? Un HdP (al menos si es portátil) no es digno de nada.
Lo de cena calentita lo dirás dignamente…
¿¿Pero trabajas en más de un restaurante?? Oh my god, ¡eres una todoterreno!
En cuanto haga la cena veo a los colegas nórdicos de Ramsay, intrigada me hallo.
En serio, ¿algún día cantarás? ¿O es un secretísimo?
El arroz, no nos engañemos, tiene pintaza, y eso a pesar de las habas, de los pimientos y de los guisantes que apartar. Los arroces me supermegaencantan. Es mi comida favoritísima del mundo mundial para siempre jamás. ¡¡¡Me encantan!!!
PD: Qué manía, mi novio también pide siempre alguna hierba para cualquier foto, pesado es.
PPD: Bueno, no solo es el arroz, pero verás si tiene o no valor: Cuando voy a casa de mamá, lo que más más más más le pido es arroz. Si es un puente corto, lo único.
PPPD: En serio, que tiene una pintaza que te mueres, aunque sepa que es comer chistorra y vomitar.
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Claro, lo de dignamente iba por la cena. Nuestro HdeP se inmoló haciendo honor a su nombre. Lo voy a echar de menos en las noches de invierno porque me calentaba las manos divinamente.
Claro que trabajo en más de uno, si no como voy a trabajar 13 días en 2 semanas! Pero no puedo desvelar el secreto, me lo llevaré a la tumba si no quiero tener problemitas con la justicia.
Menos mal que te comerías el arroz, porque si apartas pimientos, guisantes, habas y chistorra… madre mía.
P.d.: Es que las hierbas son tendencia esta temporada, Maripili.
P.p.d.: Yo también quiero arroz de tu señora madre.
P.p.p.d.: Qué delicadita…
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Pues no sé si vengarme de la presión sufrida durante días días y días y presionarte durante al menos el mismo tiempo para que sueltes prenda. Ya sabes, por si vamos por ahí, para saber dónde NO debemos entrar aunque tenga pinta de sitio de diseño. Porque sé que tú trabajas sólo (y en más de uno) lugares de diseño y postín. Por cierto, los euros no cabrán ya en la cartilla 🙂
¿Cuántas mesas tienes? No recuerdo haber visto esta con un listón blanco y otro negro. La marrón sí me suena, pero esta no. ¿La has comprado en esas rebajas que dices? Yo, porque el pobre Fabia está como está, que si no, me plantaba allí por algo de menaje, que el mío está ya fatal y muy visto. ¡Así como va a venir nadie a cenar a mi casa! Si es que la culpa es mía.
Yo no soy arrocero, si quitamos el arroz con leche que me lo como aunque ya esté hasta arriba y sepa que me tocarán más largos y con más frecuencia en la piscina. Además, me recuerda a los arroces de los domingos en casa de mi ex-suegra allí en el pueblo y mejor no recordar.
¿Es que tampoco es fiesta hoy en Cardamomoland?
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Si tú vienes por aquí te lo digo al oído, no puedo airear trapos sucios con nombre y apellidos si quiero seguir ingresando euros, que por cierto, han volado todos por culpa de HdeP y su inmolación. Vamos, que han hecho la visita del médico. Que yo trabajo dónde? No sé si se oyen las carcajadas en Brrrrrrrrrrno 😛
A ver, si tengo una mesa blanca, una marrón y de pronto una blanca y marrón y todas de listones… haz la cuenta. Yo creo que no te compensa el viajazo en el carromato ilegal para venir a por proyectos de mesas, no? Ahora, a por jamones y jamoneros ya no te digo yo que no.
Que te recuerdo a tu suegra dices? 😛
En Cardamomoland fiesta el viernes y el lunes. Así que Herra K está hoy aquí rascándose la barriga.
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Yo no me pierdo un episodio de Pesadilla en la cocina y lo vivo con angustia hasta que compruebo, con suspiro incluido, que no he pisado el sitio repugnante en cuestión. Eso sí, el día que ocurra y encima sea uno que me guste y haya recomendado… ese día me da algo.
El arrozaco genial, así tipo verduritas del senyoret ¿no?
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Yo lo vivo con angustia lo haya visitado o no porque vaya telita… aunque el otro día vi un video de los Mossos haciendo redadas y lo de Chicote se quedaba en proyecto de limpieza. Madre mía de mi vida.
Verduritas del senyoret? Cuenta, cuenta 😛
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Churri!! Me lo acabo de imprimir…!!! que pinta tiene…. este cae este finde seguro!!! Ya te contaré, y con esa chistorra… pfffff (si es que a estas horas… que quieres??!!!) Muack!!
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