Códigos (baharat chicken meatballs with pistachio sauce)

(English version below)

Baharat patrocinado por Paulita Enredadera.

A Paula le debía una entrada hace mil. De hecho iba a ser una entrada muy chula, con fotos de Amsterdam, y pijaditas hechas con speculoos, pero la importación de mejillones en Helsinki se relajó en el mes de junio (el marisco en los supermercados de Cardamomoland está en claro peligro de extinción), y la cadena de entradas que tenía pensada se fue al traste. No, no era una receta de mejillones con salsa de speculoos, algún día lo entenderéis.

El caso es que tenía esta receta preparada desde hace un par de semanas, esperando un momento libre para ver la luz, y Paula el otro día me lo puso a huevo. Me curro una entrada llena de cosas con pedigrí y va ella y se fija, en todo su pijo esplendor, en que en Cardamomoland no hay porteros automáticos. Porque claro, ella es de la jet set, y en su piso había portero de verdad, de los que cobran sueldo, o algo parecido.

En el país de Nokia (je) no hay porteros automáticos. Así es la vida. Concretamente en Villa K hay código de acceso y si no te lo sabes vas listo (si pretendes visitarnos después de las 8 de la tarde también. Bueno, de hecho los que estamos apañados somos nosotros, que tenemos que bajar a abrir aunque estemos a -20 C y en pijama).

A lo mejor pensáis que esto funciona así con el objetivo de preservar esa burbuja de privacidad que es el primer mandamiento de su religión, pero nada más lejos de la realidad. El cartero se sabe el código, el de la propaganda también (que te funde a folletitos a pesar del “ei mainoksia, kiitos”), los de las ONGs y ahora los predicadores. Antes también el inspector de la tele, pero ese señor ya no existe. Porque sí, señoras y señores, en el país de Nokia (jajeji), hasta el año pasado el impuesto de la tele se verificaba casa por casa (por si alguien tenía aparatejo, obviamente) y eso hacía que ni dios abriera la puerta por si acaso tenía que afrontar el sablazo de casi 200 euros. Porque en el caso del inspector de la tele, ojos que no ven, manos que no cobran. Sonar el timbre, preguntarte si esperas a alguien y hacerte el muerto eran todo uno.

Y os preguntaréis si no es más fácil echar un vistacito por la mirilla. Pues no, queridos amigos. ¿¿No hay mirillas en Cardamomoland?? Que no cunda el pánico, hay mirillas. Hay una en la puerta que da a la calle… pero hay dos puertas, separadas por un agujero negro de 10 cm, y en la que da a la casa no hay. Un invento práctico donde los haya.

Así que ahí estás tú, como un corderito esperando a que llegue el lobo y preguntándote si será el cartero con tu dosis de Amazon o esas personas que vienen predicando muy insistentemente la palabra de _____ -rellenar este campo al gusto-.

Y un día no fue el cartero. Y les dije que no hablaba finés y pensé que esa sería mi liberación, como con las compañías telefónicas.

Página 157. Chuleta en español.

Touché.

Baharat chicken meatballs with pistachio sauce

Albóndigas de pollo con baharat y salsa de pistachos

Ingredientes (para 4-6 personas – donde comen 2 comen 3, ergo, donde comen 4 comen 6):

800 grs de carne picada de pollo
2 dientes de ajo
1 cucharada de perejil fresco picado
1½ cucharadita de baharat
½ cucharadita de sal
1 huevo
Harina de trigo
Aceite de oliva virgen extra

Para la salsa de pistachos:

50 grs de pistachos pelados
4 chalotas
600 ml de caldo de pollo
1 rebanada de pan
1 diente de ajo
½ cucharadita de baharat
1 cucharadita de perejil fresco picado
Una pizca de cúrcuma
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Modus operandi:

1. En un cuenco grande mezcla la carne con los ajos muy picados, el perejil, el baharat, la sal y un huevo batido. Puedes hacerlo con una cuchara pero lo suyo es trabajar la masa de carne con las manos (sin piedad, ¡no muerde!). Cubre el cuenco con film y deja la carne reposar en la nevera durante un par de horas.

2. Pon al fuego una sartén con 1 cm de aceite. Forma las albóndigas con las manos y enharínalas. Cuando el aceite esté caliente, sacude bien las albóndigas entre las manos, para que pierdan el exceso de harina. Fríe las albóndigas en tandas y colócalas en un plato cubierto con papel absorbente cuando estén listas.

3. Corta las chalotas en juliana. Pon al fuego una olla mediana con 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva (lo suficiente para que cubra el fondo de la olla). Cuando el aceite esté caliente, fríe el ajo pelado y la rebanada de pan por los dos lados; sácalos de la olla y reserva. Añade las chalotas y déjalas freír a fuego lento. Cuando estén transparentes añade el caldo.

4. En un mortero, haz un majado con el ajo, el pan, los pistachos y el baharat (añade un par de cucharadas de caldo para que sea más fácil machacar los ingredientes). Añade el majado, el perejil y la cúrcuma (para darle un toque de color) al caldo, rectifica de sal e introduce las albóndigas.

5. Tapa la olla y deja la albóndigas cocinar durante 15 minutos a fuego medio. Destapa la olla y déjalas cocinar 15 ó 20 minutos más a fuego lento.

¡Qué aproveche!

*****

Baharat chicken meatballs with pistachio sauce

Codes

Baharat sponsored by Paulita Enredadera.

I owed Paula a post long ago. In fact, it was going to be a cool one, with pictures of Amsterdam and some cute speculoos stuff, but the import of mussels in Helsinki stopped in June (the presence of seafood in supermarkets is highly endangered in Cardamomoland) and it ruined the chain of posts I had in mind. No, it wasn’t a speculoos mussels recipe. You’ll understand it in some point.

I had this recipe ready couple weeks ago, waiting for a free day to be posted, and Paula said something last week that made me think this was the right moment to do it. I wrote a post full of pedigree stuff but instead of enjoying that, she had to highlight first that there are not intercoms in Cardamomoland. It seems she is so posh that she used to live in a building with a real doorman, one of those who get a salary, or so.

In the country of Nokia (hehe) there are no intercoms. That’s life. In particular, in Villa K there is an access code and if you don’t know it you can’t come in (if you want to visit us after 8 pm you can’t anyway, and it’s great to go downstairs to open the door when it’s –20 C outside and wearing pyjamas).

Maybe you think it works this way to preserve that bubble or privacy that is the first commandment of their religion, but it’s far from true. The postman knows the code, the one who drops the brochures knows as well (and he drops and drops despite the “ei mainoksia, kiitos” sign), so do those from some NGOs and now the preachers too. Before, also did the TV inspector, but he doesn’t exist anymore these days. Yep, ladies and gentlemen, in the land of Nokia (hehehe), there was an inspector checking from home to home until last year, just in case someone had a TV at home (yep, really). So people were thinking twice before opening the door because the bill was about 200 euros and in case that you could avoid the inspector… out of sight, out of hand.

“Riiiing” – “Do I wait for anybody?” – *Play dead*.

And you might be wondering if it’s not easier just to take a look through the peephole. Well, noup, my friends. Are there not peepholes in Cardamomoland? Don’t panic, there are. There is a peephole on the door that faces outside… but there are two doors, separated by a 10 cm black hole, and in the one facing home there is not a peephole. Useful, huh?

So there you are, like a little lamb waiting for the wolf, wondering if the one who’s knocking is the postman with your dose of Amazon or couple of those persons who preach the _____ -fill this field as you like- in a very persistent way.

And one day it wasn’t the postman. And I said I don’t speak Finnish hoping that they would set me free, like internet companies do.

Page 157. Translation into Spanish.

Touché.

Baharat chicken meatballs with pistachio sauce

Ingredients (serves 4-6):

800 g ground chicken meat
2 garlic cloves
1 tbsp chopped fresh parsley
1½ tsp baharat
½ tsp salt
1 egg
Plain flour
Extra virgin olive oil

For the pistachio sauce:

50 g pistachios, shelled and peeled
4 shallots
600 ml chicken stock
1 slice of bread
1 garlic clove
½ tsp baharat
1 tsp chopped fresh parsley
A pinch of turmeric
Extra virgin olive oil
Salt

Modus operandi:

1. In a large bowl mix the meat with the garlic, finely chopped, the baharat, the parsley, half a teaspoon of salt and the egg, beaten. You can do it with a spoon but it’s better to do it with your hands (don’t worry, it doesn’t bite). Cover the bowl with film and let the meat marinade for a couple of hours in the fridge.

2. Heat a frying pan with 1 cm of olive oil. Form the meatballs with your hands and coat them with flour. When the oil is hot, shake the meatballs between your hands to remove the extra flour. Fry the meatballs in batches and place them in a plate covered with kitchen towel when they are ready.

3. Julienne the shallots. Heat a medium-sized pot with 3-4 tablespoons of olive oil (or enough to cover the bottom). When the oil is hot, fry the garlic, peeled, and the bread on both sides; take them away and set aside. Add the shallots and fry them at low heat. When they are transparent, pour the stock into the pot.

4. In a mortar, crush the pistachios together with the garlic, the bread and half a teaspoon of baharat (add couple tablespoons of stock to make it easier). Add these crushed ingredients, the parsley and the turmeric (for some extra colour) to the stock, check the salt and add the meatballs.

5. Cover the pot and let the meatballs cook for 15 minutes at medium heat. Uncover the pot and let them cook for 15-20 minutes more at low heat.

¡Qué aproveche!

13 comentarios en “Códigos (baharat chicken meatballs with pistachio sauce)

  1. Ayyy, me he reido un montón…., lo de «hacerse el muerto»…., yo hago lo mismo, como estamos sólos y abandonados y nuestra vida social es igual que la de un mejillón, nunca espero a nadie, jeje…’¡Qué risa!, me encanta todas estas cosas que nos cuentas, es increíble…..
    La recetita mola un montón, nunca he utilizado pistachos para platos salados, seguro que está rico riquísimo…
    Un besazo

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    1. La estampa es: sonar el timbre y ver una mirada penetrante de Herra K, que se lleva el dedo índice a los labios, «shhhhh» xD Y yo que no pienso en la consecuencias, soy la que se chupa todos los marrones.

      Está muy rico, mi estómago y mis posaderas dan fe 🙂

      Un besote.

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  2. Esto de llegar a casa a eso de las 8 de la tarde, con ya casi 4 horas de oscuridad absoluta, tiene estas consecuencias: abre uno el feisbuc y se encuentra que en Cardamomoland hay comida calentita 🙂 Así que soy el primero en comentar.
    Yo pensaba que los del ex-paisdenokia eran más prácticos. Pero veo que el surrealismo no es exclusivo de esta mi república, que tenemos churros en las fiestas (envidia).
    En fin, que me gusta la receta de hoy. De las mías, de las de mojar pan aunque tú hayas puesto las albóndigas tan juntitas ellas. Por cierto, eso del baharat ¿qué es? No se lo he visto usar a mi madre nunca.
    Y por último. Sé que a esa señorita de la enredadera le tienes un aprecio profundo, pero a mí me debes un medovník cardamomolero. Aunque no me aprecies tanto 😛

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    1. Tú mete la cuchara, si hay confianza! El baharat es una mezcla de especias (haz clic en el primer enlace).

      Yo también lo pensaba pero hay que venir y verlo. Tengo una amiga que no tiene ni para meter el código. Me imagino que si un día me quedo sin batería en el móvil me va a tocar gritar muy fuerte para que le llegue el mensaje a través de la triple ventana (y mucho me temo que antes de que eso suceda ya me habrán echado al furgón de la policía por perturbar la calma).

      Lo de los churros… chitón, eh? Qué es eso de hurgar tanto en la herida? (luego me dices que no te aprecio tanto…)

      Uy, no sabes lo presente que tengo tu medovník. Cada vez que echo un ojo de los pendientes está ahí el primero. Cuando me lo mandaste me dio por pensar que quedaría más bonico en invierno, así que ya le queda poco 🙂

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      1. ¡Habrase visto cosa igual! ¡Virgen Santísima de Regla, qué gente hay suelta por el mundo!
        Yo le mando la miel si con eso consigo que haga de una vez un medovník cardamomolero. Pero ya no sería tan cardamomolero, la verdad. Y además, en su tierra natal hay unas mieles estupenda estupendísimas 🙂

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      2. Además de pija, mentirosa y cizañera… un caramelito, vamos 😛

        Me voy a currar el medovník pero ya! Este mismo martes, que tengo el día libre y una lata de leche condensada. Pero aviso, lo voy a tunear, así que no sé si va a ser publicable..

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  3. querida vecina veo que el frio no te hace perder el humor,me alegro¡¡
    Caray este pais de Nokia es la leche,por lo que cuentas¡
    esta claro que la receta es buena como bien dices esta muy rico, tu estómago y tus posaderas dan fe jaja,pues no tengo la mas minima duda de ello.
    Un besote

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  4. Tonta, qué me ibas a deber tú!!! 😛 Bueno, sí, una explicación de por qué no me abriste la puerta. Ahora la tengo, no era porque te hicieras la loca, no, era por no pasar frío.

    A ver, hay muchas maneras de engañarme para que coma ciertas cosas. Legumbres en forma de «hamburguesas vegetales». Espinacas si no me las haces puré, ¡por favor! Las salsas de las albóndigas nunca las trago, pero cn pistachos y este aire a plato oriental, hasta mojo.
    Ay, qué buenas, en serio, tan bonitas en la foto, y tienen que oler tan bien y estar tan buenas, con su ajito, su baharat (eh, este es el toque imprescindible!!!), y una salsa de pistachos, ¡¡si es que eres cuasiperfecta, menos cuando no abres la puerta!!

    Pero no, repito ¡¡NO!! No me voy a lanzar a los mejillones porque les pongas speculoos. He dicho. Por favor.

    Mira que me dejas fea, yo me fije en todo el pedigrí, pero lo de los códigos, ¡¡mi madre!! ¡¡Qué fuerte!! En serio, sigo anonadada. ¡¡En el país de Nokiaje!! Lo de las mirillas es peor, ¡qué grandes los finlandeses! 🙂
    Y como ya he hablado de albóndigas, sin miedo a ser superficial, te diré que flipo con lo de la tele.

    PD: Sí, sí, 24 horas el tío ahí, y no era siempre el mismo eh, se lo habían currado para que cada uno tuviera su propia personalidad, edad y aspecto físico. Muy currado, en serio.
    PPD: ¿Jet qué? Pobrecita… 😦
    PPPD: Mira, lo que sí que es ridículo en esta mi nueva casa (ya te digo, en la anterior no había telefonillo ni llave de portal, teníamos en casa unos teléfonos a modo de centralita, y te llamaban si tenáis visita). Pero como NO soy una pija, lo tenía desconectado, hasta que un día me comentaron que no podían dar conmigo cuando me llamaban xD
    PPPPD: Total, lo que sí es ridículo en mi nueva casa es el modo de hacer la cajetilla para llamar. En la entrada de fuera es fácil, porque está el conserje y te abre. Peeeeero en el portal, en lugar de poner 1ºA, 1ºB y demás, como de toda la vida, tienen ese sistema en el que buscas el piso, y te da un número y tienes uqe marcarlo, y si es de noche no se ve un cristo y encima todo el mundo llama mal… Pues eso, que queda muy cuqui, porque hay solo 13 botoncitos, pero es un rollo, que aquí también hace -20º (creo!).

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    1. No, fue porque me obligaron 😛

      Qué te han hecho a ti las salsas de albóndigas? Prefieres comértelas secarrajonas y sin pan para mojar? Tú además de pijita eres un poco rara. Menos mal que estas te han gustado si no yo no sé…

      Tampoco te gustan los mejillones? Me vas a tener que hacer una lista. Por cierto, esta noche he soñado con mejillones y almejas en un supermercado de Helsinki a 30 euros el kilo. Lo malo es que en la realidad está igual de jodida la situación. Está claro que necesito volver a la madre patria a darme un par de atracones de marisco.

      No te dejo fea, si sales másqueguapa!! Se nota el amor en el aire!

      P.d.: Que va, era siempre el mismo, como Joulupukki.
      P.p.d.: Pobrecita yo, dirás.
      P.p.p.d.: Creo que la Preysler no tiene tantas comodidades, eh? «Señorita Enredadera, tiene una visita». «Uh, Alfred, por favor… déjame espacio…».
      P.p.p.p.d.: Ah sí, uno de esos con chorrientos números y una campanita, como en los pisos pijos. Pero no es eso un código también, eh? eh?

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  5. Tuonela! Encantada de conocerte 🙂
    Te he descubierto gracias a Paula.
    Paula merece un post y miles más, no crees? 🙂
    Pero claro, entiendo q a la txikilla le haya marcado lo de los porteros automáticos y a mi lo de los -20°C que comparto y tb sufro en mis carnes
    Me ha encantado tu entrada! Aquí (Teutonia-Germania) tb existe el inspector de teles/radios y demás familias. Y tb nos echamos a temblar…y aquel q «mira» si reciclas bien… un encanto, vaya
    Encantada de haberte conocido, Paula gracias tb a ti
    Cris

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    1. Hola Cris, muchas gracias por venir! Ponte cómoda 😉

      Voy a hacerte una visitita por tierras germanas (por cierto, no me imaginaba que esa gente tan eficiente también tuviese inspectores de TV/radio/etc. Aquí no hay muchas viviendas que investigar, pero en Alemania…? uh ah!)

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